Investigación sobre el envejecimiento cerebral y las actividades mentales: lo que descubrió la Clínica Mayo
Una nueva investigación de la Clínica Mayo confirma que las actividades mentales protegen al cerebro frente al envejecimiento y que esto no es solo una teoría. Un estudio prospectivo de cohortes publicado en JAMA Neurology reveló que los adultos de 70 años o más sin problemas cognitivos que realizaban regularmente actividades estimulantes para la mente presentaban un riesgo significativamente menor de desarrollar un deterioro cognitivo leve, la etapa intermedia entre los cambios cognitivos normales relacionados con la edad y la demencia.
El estudio hizo un seguimiento de 1.929 participantes del estudio poblacional «Mayo Clinic Study of Aging» en el condado de Olmsted, Minnesota, durante un período promedio de cuatro años. Todos los participantes presentaban una función cognitiva normal al inicio del estudio y se sometieron a evaluaciones neurocognitivas cada 15 meses a lo largo del período de estudio.
4 actividades que reducen el riesgo de deterioro cognitivo
Tras ajustar los datos por edad, sexo y nivel educativo, los investigadores identificaron cuatro actividades específicas asociadas a una reducción cuantificable del riesgo de deterioro cognitivo leve entre las personas mayores:
Uso de la computadora redujo el riesgo en un 30 por ciento. El uso habitual de la tecnología parece ser una de las actividades mentales más beneficiosas para el cerebro a medida que envejece, probablemente porque implica atención sostenida, resolución de problemas y la adquisición continua de nuevas habilidades.
Manualidades como el tejido, el acolchado o la carpintería, redujeron el riesgo en un 28 por ciento. Estas actividades estimulan las habilidades motoras finas, además de la planificación y la creatividad, y constituyen una forma de ejercicio mental que resulta accesible y placentera para muchas personas mayores.
Actividades sociales redujo el riesgo en un 23 por ciento. Mantener una vida social activa requiere escuchar con atención, recordar cosas y procesar emociones, lo cual contribuye a una estimulación cognitiva constante.
Jugar a videojuegos redujo el riesgo en un 22 por ciento. Ya sean juegos de mesa, de cartas o rompecabezas, jugar pone a prueba la memoria de trabajo, el pensamiento estratégico y la concentración de formas que favorecen la salud cerebral a medida que envejecemos.
La frecuencia resultó ser un factor muy importante. Los participantes en el estudio que realizaban estas actividades al menos una o dos veces por semana mostraron un menor deterioro cognitivo que aquellos que solo participaban dos o tres veces al mes, o menos. La evidencia acumulada apunta claramente a que los beneficios de las actividades mentales para el cerebro envejecido dependen de la frecuencia con que se practican: cuanto más constante es la participación, mayor es la protección.
Beneficios incluso para quienes tienen un riesgo genético
Uno de los aspectos más interesantes de la investigación se refiere a los participantes portadores del alelo e4 de la apolipoproteína E (APOE), un factor de riesgo genético conocido para el deterioro cognitivo leve y la demencia de Alzheimer. Incluso en este grupo de mayor riesgo, la actividad mental se asoció con efectos protectores. En el caso concreto de los portadores del alelo e4 de la APOE, tanto el uso de la computadora como las actividades sociales se relacionaron con un menor riesgo de deterioro cognitivo, lo que sugiere que llevar un estilo de vida activo puede aportar beneficios significativos independientemente de la predisposición genética.
La autora principal, Janina Krell-Roesch, señaló que la señal estaba presente incluso en las personas con riesgo genético, lo que refuerza la importancia de fomentar las actividades de estimulación mental en toda la población de adultos mayores. Estos resultados refuerzan la idea de que las actividades mentales que estimulan el cerebro en el envejecimiento deben fomentarse de manera generalizada, y no reservarse únicamente para aquellas personas que ya muestran signos de deterioro.
Qué significa esto para el envejecimiento y la salud cerebral
Los hallazgos se basan en investigaciones transversales anteriores realizadas por el mismo equipo y amplían la base empírica al confirmar dicha asociación mediante un diseño prospectivo, que realiza un seguimiento de los participantes a lo largo del tiempo en lugar de basarse en datos retrospectivos. El autor principal, Yonas Geda, psiquiatra y neurólogo conductual del campus de Arizona de la Clínica Mayo, destacó que ampliar el debate sobre la salud mental en las personas mayores es esencial para comprender cómo mantener la capacidad cognitiva a medida que se envejece.
Para obtener una visión general más amplia del deterioro cognitivo leve, sus síntomas y factores de riesgo, el Clínica Mayo ofrece un recurso completo y fácil de entender para los pacientes.
Investigación clínica y envejecimiento cognitivo
La comprensión de los mecanismos que relacionan las actividades estimulantes para la mente con la salud cerebral a largo plazo sigue siendo un campo de investigación muy activo. Los ensayos clínicos que analizan el envejecimiento cognitivo, los factores de riesgo neurológicos y la prevención de la demencia continúan avanzando en el conocimiento científico que respalda el envejecimiento saludable a nivel poblacional. Los investigadores siguen estudiando los mecanismos neurológicos precisos que subyacen a la protección que las actividades mentales brindan al cerebro frente al envejecimiento, incluyendo cómo interactúan a lo largo del tiempo la actividad sináptica, la neuroplasticidad y la inflamación.
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