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Millones de personas con síndrome metabólico podrían necesitar más vitamina E.

Un estudio revela que las necesidades de vitamina E son significativamente mayores en el síndrome metabólico

Una nueva investigación ha revelado que las necesidades de vitamina E de las personas con síndrome metabólico son considerablemente mayores que las de las personas sanas. El estudio, publicado en la revista *American Journal of Clinical Nutrition* y llevado a cabo por investigadores de la Universidad Estatal de Oregón y la Universidad Estatal de Ohio, descubrió que las personas con esta afección necesitan entre un 30 % y un 50 % más de vitamina E que la población sana en general.

Los hallazgos tienen graves implicaciones para la salud pública. Más del 25 % de los adultos en los Estados Unidos cumplen los criterios del síndrome metabólico, una afección estrechamente relacionada con la obesidad y que se caracteriza por la presencia de tres o más factores de riesgo, entre los que se incluyen la obesidad abdominal, los niveles elevados de lípidos, la hipertensión arterial, la resistencia a la insulina y los estados proinflamatorios o protrombóticos. Estas personas ya presentan un riesgo significativamente elevado de padecer enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2, dos de las principales causas de muerte en el mundo desarrollado.

¿Qué es la vitamina E y por qué es importante?

La vitamina E es un antioxidante liposoluble que desempeña un papel fundamental en la protección celular, la expresión génica, la función inmunitaria, la cicatrización de heridas y la salud neurológica. Además, ayuda a prevenir el daño celular asociado a la aterosclerosis y contribuye a una visión normal.

A pesar de su importancia, la vitamina E es uno de los micronutrientes más difíciles de obtener únicamente a través de la dieta. Las encuestas nutricionales estiman que el 92 % de los hombres y el 96 % de las mujeres en los Estados Unidos no alcanzan los niveles adecuados de ingesta diaria. Entre las fuentes alimenticias más ricas se encuentran las almendras, el germen de trigo, las semillas y diversos aceites, mientras que se encuentran concentraciones más bajas en verduras de hoja verde como la espinaca y la col rizada.

Por qué los análisis de sangre estándar pueden pasar por alto el problema

Uno de los hallazgos más importantes de esta investigación se refiere a una falla fundamental en la forma en que se miden habitualmente los niveles de vitamina E. Es posible que los análisis de sangre convencionales, ampliamente utilizados en entornos clínicos, no reflejen con precisión si los tejidos del cuerpo están recibiendo realmente suficiente vitamina E.

El equipo de investigación utilizó una técnica basada en vitamina E marcada con deuterio, un isótopo estable del hidrógeno, para determinar qué cantidad de este micronutriente era absorbida por el organismo y cuál era excretada. En las personas con síndrome metabólico, los tejidos retenían entre un 30 y un 50 por ciento más de vitamina E, lo que indicaba una deficiencia real. Sin embargo, sus niveles en sangre, según las pruebas estándar, parecían normales.

La razón: la vitamina E se une al colesterol y a las grasas, cuyos niveles son elevados en las personas con síndrome metabólico. Como resultado, la vitamina circula en concentraciones más altas en el torrente sanguíneo, lo que crea una falsa sensación de que los niveles son adecuados, aunque los tejidos sigan estando deficientes.

La profesora Maret Traber, del Instituto Linus Pauling de la Universidad Estatal de Oregón, describió los análisis de sangre convencionales de vitamina E tal y como se realizan actualmente como prácticamente inútiles para esta población, dada su incapacidad para detectar una deficiencia a nivel tisular.

La relación entre el estrés oxidativo y el síndrome metabólico

Los resultados del estudio respaldan una visión más amplia del síndrome metabólico como una afección caracterizada por un estrés oxidativo e inflamatorio elevado. Dado que la vitamina E actúa como un antioxidante clave, el cuerpo recurre a ella en mayor medida cuando la inflamación y la carga oxidativa son elevadas. Esto genera un círculo vicioso en el que las personas con síndrome metabólico tienen, al mismo tiempo, una mayor necesidad de esta vitamina y menos probabilidades de que esa necesidad se identifique con precisión mediante los exámenes de rutina.

Para obtener una descripción detallada del síndrome metabólico, sus causas y factores de riesgo, el Clínica Mayo ofrece un recurso completo y fácil de entender.

Investigación clínica y trastornos metabólicos

Comprender cómo varían las necesidades de micronutrientes en presencia de enfermedades metabólicas es un campo de investigación clínica en pleno desarrollo. Estudios como este ponen de relieve la importancia de seguir investigando en materia de nutrición, metabolismo y prevención de enfermedades crónicas.

FOMAT apoya la investigación clínica en los campos de la endocrinología, las enfermedades metabólicas y áreas terapéuticas relacionadas a través de una red nacional de centros de investigación. Si te interesa conocer los estudios en curso, visita nuestro página de estudios activos con pacientes o descubre más contenido sobre salud e investigación en el Blogs y novedades de FOMAT.

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