Cómo se forman y se desvanecen los recuerdos: una nueva investigación explica por qué algunos perduran toda la vida
Cómo se forman y se desvanecen los recuerdos ha sido una de las preguntas más fundamentales de la neurociencia. ¿Por qué puedes recordar el nombre de un amigo de la infancia al que no has visto en décadas, pero olvidas el nombre de alguien a quien acabas de conocer hace unos momentos? Investigadores del Instituto Tecnológico de California han presentado ahora unos hallazgos que ayudan a responder a esta pregunta, con importantes implicaciones para comprender afecciones como la enfermedad de Alzheimer y la pérdida de memoria relacionada con la edad.
Neuronas que trabajan en equipo
La investigación del Caltech, publicada en la revista *Science*, se llevó a cabo utilizando modelos de ratón en el laboratorio de Carlos Lois, profesor investigador de biología. Bajo la dirección del investigador posdoctoral Walter González, el equipo desarrolló una prueba para examinar la actividad neuronal mientras los ratones aprendían y memorizaban un nuevo entorno.
Se colocó a los ratones en un recinto rectilíneo de aproximadamente metro y medio de largo, con símbolos únicos que marcaban diferentes puntos a lo largo de las paredes. En cada extremo se colocó agua azucarada como recompensa. Mientras los ratones exploraban, los investigadores midieron la actividad en el hipocampo, la región del cerebro responsable de la formación de nuevos recuerdos.
Cuando se introdujo por primera vez un ratón en el recinto, las neuronas se activaban de forma individual en respuesta a cada símbolo. Sin embargo, a medida que el animal se familiarizaba con el entorno y aprendía dónde se encontraba el azúcar, cada vez más neuronas se activaban juntas de forma sincronizada en respuesta a cada símbolo. El hallazgo clave fue que los recuerdos sólidos y estables no eran codificados por neuronas individuales, sino por grupos de neuronas que se activaban simultáneamente, lo que proporcionaba una capa de redundancia que permite que los recuerdos persistan en el tiempo.
¿Por qué algunos recuerdos perduran y otros no?
Para estudiar cómo se desvanecen los recuerdos, los investigadores mantuvieron a los ratones alejados de la pista durante un máximo de 20 días. Cuando los animales regresaron, aquellos que habían formado recuerdos más sólidos, codificados por grupos más grandes de neuronas, recordaron la tarea rápidamente, aunque algunas de las neuronas individuales mostraran patrones de actividad diferentes. La codificación grupal proporcionó suficiente superposición y redundancia como para que el recuerdo permaneciera intacto.
Esto ofrece una explicación directa de por qué los recuerdos se forman y se desvanecen de manera diferente según el nivel de profundidad con el que se codifican. Un recuerdo vinculado a una sola neurona es frágil. Si esa neurona se daña o deja de funcionar, el recuerdo se pierde. Un recuerdo distribuido entre muchas neuronas es mucho más resistente, ya que la pérdida de un solo elemento no borra el conjunto.
González lo describió así: imagina que tienes una historia larga y complicada que contar. Para conservarla, la compartes con cinco amigos y, de vez en cuando, os reunís para volver a contarla, ayudándoos mutuamente a llenar los vacíos. Cada vez que volvéis a contar la historia, se unen nuevos amigos y también la aprenden. Tus neuronas funcionan de manera análoga, ayudándose unas a otras a codificar recuerdos que perdurarán en el tiempo.
Implicaciones para la enfermedad de Alzheimer y el envejecimiento
La investigación tiene importantes implicaciones para comprender cómo el envejecimiento y las enfermedades afectan a la memoria. La pérdida de memoria asociada al envejecimiento normal puede deberse, en parte, a que, con el tiempo, los recuerdos pasan a codificarse mediante un número menor de neuronas. Cuando alguna de esas neuronas deja de funcionar, el recuerdo desaparece por completo. Este mismo mecanismo podría ayudar a explicar el deterioro más grave de la memoria que se observa en la enfermedad de Alzheimer y tras un daño cerebral causado por un accidente cerebrovascular.
“Durante años, se ha sabido que cuanto más se practica una acción, mayores son las posibilidades de recordarla más adelante”, dijo Lois. “Ahora creemos que esto se debe probablemente a que, cuanto más se practica, mayor es el número de neuronas que codifican la acción”.”
El estudio plantea la posibilidad de que los tratamientos futuros se centren en potenciar la incorporación de nuevas neuronas durante la formación de la memoria, lo que podría ofrecer una nueva vía para prevenir o retrasar la pérdida de memoria. Comprender cómo se forman y se desvanecen los recuerdos a nivel neurológico es el primer paso esencial para desarrollar esas intervenciones.
Investigación clínica y enfermedades neurológicas
El avance en los tratamientos para enfermedades como el Alzheimer requiere no solo avances en el laboratorio, sino también una sólida infraestructura de ensayos clínicos para poner a prueba esos descubrimientos en poblaciones humanas. FOMAT apoya a los patrocinadores y a las organizaciones de investigación por contrato (CRO) en la realización de estudios desde la Fase I hasta la Fase IV en una amplia gama de áreas terapéuticas, incluida la neurología. Nuestra red de investigadores en todo Estados Unidos brinda acceso a poblaciones de pacientes diversas y a equipos de investigación con experiencia, capaces de llevar a cabo estudios complejos de manera eficiente.
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Presentado por Fomat Médico



