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Científicos respaldados por los NIH desarrollan una herramienta para medir el éxito de las estrategias de cura del VIH

El reservorio del VIH está formado por células infectadas que contienen moléculas de ADN que codifican proteínas del VIH. Estas células han entrado en un estado de reposo en el que no producen ninguna parte del virus. Los científicos han descubierto que el ADN del VIH —o “provirus”— que se encuentra dentro de las células en reposo suele ser tan defectuoso que no puede generar nuevas partículas virales. Sin embargo, la mayoría de las herramientas disponibles para medir el reservorio del VIH no pueden distinguir los provirus intactos, que pueden replicarse, del gran exceso de provirus defectuosos.

Un equipo dirigido por el Dr. Robert F. Siliciano, de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, analizó secuencias de ADN de más de 400 provirus del VIH extraídos de 28 personas con VIH. Entre estos provirus, los científicos identificaron dos tipos de defectos: deleciones y mutaciones letales. A continuación, los investigadores desarrollaron sondas genéticas estratégicamente colocadas que podían distinguir los provirus del VIH eliminados o altamente mutados de los intactos. Por último, los científicos desarrollaron un método basado en la nanotecnología para analizar un provirus a la vez con estas sondas y determinar cuántos proviruses de una muestra están intactos.

Los investigadores demostraron que su método puede medir con facilidad y precisión el número de provirus raros e intactos que componen el reservorio del VIH. Se espera que este nuevo método acelere la investigación sobre el SIDA al permitir a los científicos cuantificar fácilmente el número de provirus en un individuo que deben eliminarse para lograr la cura del VIH.