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Un estudio sobre el té verde revela una nueva área de investigación sobre el cáncer

El té verde y sus extractos han sido ampliamente investigados como posibles tratamientos para el cáncer, así como para otras enfermedades. Sin embargo, los científicos han tenido dificultades para explicar cómo el té verde y sus extractos pueden reducir el riesgo de cáncer o ralentizar el crecimiento de las células cancerosas.

Un estudio publicado recientemente en línea por la revista Metabolomics ofrece una explicación que, según los investigadores, podría abrir una nueva vía en la investigación contra el cáncer. El estudio reveló que el EGCG, el componente biológico activo del té verde, alteraba el metabolismo de las células cancerosas del páncreas al suprimir la expresión de una enzima asociada al cáncer, la LDHA.

Los investigadores también descubrieron que un inhibidor enzimático, el oxamato, conocido por reducir la actividad de la LDHA, funcionaba de la misma manera: también alteraba el sistema metabólico de las células cancerosas pancreáticas.

“Los científicos creían que necesitaban un mecanismo molecular para tratar el cáncer, pero este estudio demuestra que pueden cambiar el sistema metabólico y tener un impacto en el cáncer”, afirmó Wai-Nang Lee, doctor en Medicina, autor correspondiente del estudio e investigador principal del Instituto de Investigación Biomédica de Los Ángeles. “Al explicar cómo el componente activo del té verde puede prevenir el cáncer, este estudio abrirá las puertas a un campo totalmente nuevo en la investigación sobre el cáncer y nos ayudará a comprender cómo otros alimentos pueden prevenir el cáncer o ralentizar el crecimiento de las células cancerosas”.”

Mediante sofisticados métodos de perfil metabólico, los investigadores descubrieron que el EGCG alteraba el equilibrio del “flujo” en toda la red metabólica celular. El flujo es la velocidad de renovación de las moléculas a través de una vía metabólica. Los investigadores descubrieron que el EGCG alteraba este equilibrio de la misma manera que lo hacía el oxamato, un inhibidor conocido de la LDHA.

Basándose en este hallazgo, concluyeron que tanto el EGCG como el oxamato reducían el riesgo de cáncer al suprimir la actividad de la LDHA, una enzima fundamental en el metabolismo del cáncer, lo que alteraba el equilibrio de las funciones metabólicas de las células cancerosas.

“Se trata de una forma totalmente nueva de ver el metabolismo”, afirmó Lee. “Ya no se trata solo de que entre glucosa y salga energía. Ahora entendemos cómo se puede alterar el metabolismo de las células cancerosas y podemos estudiar cómo utilizar este conocimiento para intentar modificar el curso del cáncer o prevenirlo”.”

Fuente: Instituto de Investigación Biomédica de Los Ángeles