Alexander Niculescu, doctor en Medicina y doctor en Filosofía (Fuente: Universidad de Indiana) Un grupo de 11 genes puede predecir con éxito si una persona tiene un mayor riesgo de alcoholismo, según ha informado un equipo de investigación de Estados Unidos y Alemania.
“Este potente panel de solo 11 genes identificó con éxito quién tiene problemas de abuso de alcohol y quién no en pruebas realizadas en tres poblaciones de pacientes en dos continentes, en dos etnias y en ambos sexos”, afirmó Alexander B. Niculescu III, investigador principal y profesor asociado de psiquiatría y neurociencia médica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana.
El panel de genes es muy preciso en su diferenciación entre alcohólicos y controles a nivel poblacional, y menos preciso a nivel individual, probablemente debido al papel importante y variable que desempeña el entorno en el desarrollo de la enfermedad en cada individuo, señalaron los autores. No obstante, esta prueba podría identificar a las personas con mayor o menor riesgo de padecer la enfermedad.
“Dado que el alcoholismo es una enfermedad que no existe si no se consume el agente exógeno (el alcohol), el uso de la información genética para informar sobre las elecciones de estilo de vida podría ser muy eficaz”, escribieron los autores en el artículo, publicado en línea en la revista Translational Psychiatry.
“Creemos que este es el resultado más sólido hasta la fecha en el campo del alcoholismo y ofrece una visión completa, aunque no exhaustiva, de la genética y la biología del alcoholismo”, afirmó Niculescu.
Niculescu, psiquiatra y investigador de investigación y desarrollo del Centro Médico Richard L. Roudebush para Asuntos de Veteranos en Indianápolis, advirtió que las pruebas genéticas indican riesgo, no certeza, y que “los genes actúan en el contexto del entorno”.”
El alcohol es legal, está ampliamente disponible y está sujeto a la publicidad y las presiones sociales, señaló; pero saber que uno tiene una predisposición genética al abuso del alcohol podría fomentar cambios en el comportamiento y el estilo de vida.
Los investigadores incorporaron datos de un estudio alemán sobre el alcoholismo a nivel genómico con datos de otros tipos de investigaciones sobre los vínculos genéticos con el alcoholismo utilizando un sistema denominado «genómica funcional convergente». El trabajo dio como resultado un grupo de 135 genes candidatos.
A continuación, los investigadores analizaron la coincidencia entre esos 135 genes y los genes cuya actividad expresiva se vio alterada en un modelo murino de alcoholismo reactivo al estrés, ratones de investigación que responden al estrés consumiendo alcohol. El modelo murino permite a los investigadores centrarse en los genes clave que impulsan el comportamiento sin los innumerables efectos ambientales que están presentes en los seres humanos.
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Fuente: Universidad de Indiana


