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Descifrando la diabetes: desentrañando sus orígenes y evolución

La diabetes, un trastorno metabólico crónico, se ha convertido en un problema de salud mundial que afecta a millones de personas en todo el mundo. Caracterizada por niveles elevados de azúcar en la sangre, la diabetes altera la capacidad del organismo para regular la insulina, una hormona responsable de controlar los niveles de glucosa. Esta afección puede tener un profundo impacto en diversos aspectos de la salud de una persona, desde la función cardiovascular hasta la función renal y el bienestar general.

La diabetes tipo 2, la forma más prevalente de diabetes, representa aproximadamente el 90 % de todos los casos de diabetes. A diferencia de la diabetes tipo 1, que es una enfermedad autoinmune, la diabetes tipo 2 está influenciada en gran medida por factores relacionados con el estilo de vida, como una alimentación inadecuada, un estilo de vida sedentario y la obesidad. Por lo general, se desarrolla cuando el cuerpo se vuelve resistente a la insulina o no produce suficiente insulina para mantener niveles normales de azúcar en la sangre.

La aparición de la diabetes tipo 2 suele ser gradual, con síntomas que pueden pasar desapercibidos en las primeras etapas. Sin embargo, a medida que la enfermedad avanza, las personas pueden experimentar síntomas como micción frecuente, sed excesiva, pérdida de peso inexplicable, fatiga y visión borrosa. Si no se trata o se controla adecuadamente, la diabetes tipo 2 puede provocar complicaciones graves, como enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, problemas renales, daño nervioso e incluso amputaciones de extremidades.

Dado su importante impacto en la salud pública, es fundamental comprender las causas, los factores de riesgo y las estrategias de manejo de la diabetes tipo 2. Mediante una educación adecuada, modificaciones en el estilo de vida e intervenciones médicas, las personas pueden tomar medidas proactivas para prevenir, manejar y controlar esta afección crónica, lo que en última instancia mejora su calidad de vida y reduce el riesgo de complicaciones a largo plazo.

¿Cuándo se descubrió la diabetes?

La diabetes tiene una larga historia que se remonta a miles de años atrás. El primer registro escrito conocido de una enfermedad similar a la diabetes se encontró en un papiro egipcio de alrededor del año 1550 a. C. El documento describía los síntomas de una afección caracterizada por micción frecuente y sed excesiva, que son signos clásicos de la diabetes.

En la antigüedad, el término “diabetes” fue utilizado por el médico griego Areteo de Capadocia en el siglo II d. C. Él acuñó el término “diabetes”, derivado de la palabra griega que significa “pasar a través” o “sifonar”, en referencia a la micción excesiva asociada con la enfermedad.

La comprensión de la diabetes como un trastorno que afecta al metabolismo y a la regulación del azúcar en sangre comenzó a desarrollarse en los siglos XVIII y XIX. En 1776, el médico inglés Matthew Dobson descubrió por primera vez que la orina de las personas con diabetes contenía un exceso de azúcar. Este hallazgo sentó las bases para futuras investigaciones sobre el papel del metabolismo del azúcar en la diabetes.

En el siglo XX se produjeron avances significativos cuando se descubrió la insulina como tratamiento para la diabetes. En 1921, el médico canadiense Frederick Banting y su equipo de investigación lograron aislar la insulina, una hormona producida por el páncreas que regula los niveles de azúcar en la sangre. Este avance revolucionó el tratamiento de la diabetes, especialmente para las personas con diabetes tipo 1, que dependen de las inyecciones de insulina para sobrevivir.

Desde entonces, la investigación continua y los avances médicos han permitido comprender mejor la diabetes, sus diversos tipos, factores de riesgo, complicaciones y estrategias de manejo. Hoy en día, la diabetes es una enfermedad bien reconocida y ampliamente estudiada, y se realizan esfuerzos continuos para mejorar la prevención, el diagnóstico y las opciones de tratamiento.

¿Dónde es más común la diabetes en el mundo?

La diabetes es un problema de salud mundial que afecta a personas en diversas partes del mundo. Sin embargo, la prevalencia y distribución de la diabetes puede variar entre diferentes regiones y países.

Según la información de que dispongo hasta septiembre de 2021, algunas regiones con altas tasas de prevalencia de diabetes son:

  1. América del Norte: Países como Estados Unidos y Canadá han experimentado un aumento significativo de los casos de diabetes, en particular de diabetes tipo 2, debido principalmente a los estilos de vida sedentarios, las dietas poco saludables y la obesidad.
  2. Región del Pacífico Occidental: Países como China, India y Japón han experimentado un alarmante aumento de los casos de diabetes debido a los cambios en los patrones alimenticios, la urbanización y los factores relacionados con el estilo de vida.
  3. Oriente Medio y Norte de África: Países como Arabia Saudita, Kuwait, Catar y los Emiratos Árabes Unidos han registrado altas tasas de diabetes, atribuidas a una combinación de predisposición genética, urbanización y una prevalencia cada vez mayor de la obesidad.
  4. Islas del Pacífico: Los países de las islas del Pacífico, como Nauru, Tonga y Samoa, han experimentado una alta prevalencia de diabetes, en parte debido al cambio de las dietas tradicionales a opciones alimentarias más procesadas y occidentalizadas.
  5. Asia meridional y sudoriental: Países como India, Bangladesh e Indonesia se enfrentan a una carga cada vez mayor de diabetes debido a la rápida urbanización, los estilos de vida sedentarios y los cambios en la alimentación.

Es importante señalar que la prevalencia de la diabetes no se limita a estas regiones, sino que la enfermedad afecta a personas de todo el mundo. Es posible que las tasas exactas de distribución y prevalencia hayan cambiado desde que se actualizó mi información, por lo que es recomendable consultar los datos y las investigaciones más recientes de fuentes fiables para obtener la información más actualizada.

Tratamiento de la diabetes Imagen de un paciente al que una enfermera le realiza una prueba

¿Qué causa la diabetes?

La diabetes es una enfermedad compleja en cuyo desarrollo intervienen múltiples factores. Los dos tipos principales de diabetes, el tipo 1 y el tipo 2, tienen causas subyacentes diferentes:

  1. Diabetes tipo 1: La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca y destruye por error las células productoras de insulina del páncreas. La causa exacta de esta respuesta inmunitaria no se conoce del todo, pero se cree que interviene una combinación de predisposición genética y factores desencadenantes ambientales, como ciertas infecciones virales o la exposición a determinados factores alimentarios o ambientales.
  2. Diabetes tipo 2: La diabetes tipo 2 suele desarrollarse debido a una combinación de resistencia a la insulina y producción insuficiente de insulina. La resistencia a la insulina se produce cuando las células del cuerpo responden menos a los efectos de la insulina, lo que provoca un aumento de los niveles de azúcar en sangre. Hay varios factores que contribuyen al desarrollo de la diabetes tipo 2, entre ellos:
    • Obesidad: El exceso de peso corporal, especialmente alrededor de la cintura, es un factor de riesgo importante para la diabetes tipo 2. La obesidad puede provocar resistencia a la insulina y alteraciones en el metabolismo de la glucosa.
    • Estilo de vida sedentario: La falta de actividad física y un estilo de vida sedentario pueden contribuir al desarrollo de resistencia a la insulina y al aumento de peso, lo que aumenta el riesgo de diabetes tipo 2.
    • Dieta poco saludable: Consumir una dieta rica en alimentos procesados, bebidas azucaradas, grasas poco saludables y baja en frutas, verduras y cereales integrales puede aumentar el riesgo de diabetes tipo 2.
    • Predisposición genética: Los antecedentes familiares y la genética influyen en la diabetes tipo 2. Tener un familiar cercano con diabetes aumenta el riesgo de desarrollar la enfermedad.
    • Edad y origen étnico: Las personas de edad avanzada y de determinados orígenes étnicos, como las poblaciones africana, hispana, asiática y nativa americana, tienen un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
    • Diabetes gestacional: Las mujeres que desarrollan diabetes gestacional durante el embarazo tienen un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 más adelante en la vida.

Es importante señalar que, si bien estos factores contribuyen al desarrollo de la diabetes, no garantizan que una persona vaya a padecer la enfermedad. Los cambios en el estilo de vida, como mantener un peso saludable, realizar actividad física con regularidad y seguir una dieta equilibrada, pueden ayudar a reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y a controlar la enfermedad de forma eficaz.

¿Cómo se diagnostica la diabetes?

La diabetes se diagnostica normalmente mediante una combinación de pruebas médicas y evaluación de los síntomas. Las dos pruebas principales que se utilizan para diagnosticar la diabetes son la prueba de glucosa plasmática en ayunas (FPG) y la prueba de tolerancia oral a la glucosa (OGTT). Además, en ocasiones se utiliza la prueba de hemoglobina glicosilada (HbA1c) como herramienta de diagnóstico. A continuación se ofrece una descripción general de estas pruebas de diagnóstico:

  1. Prueba de glucosa plasmática en ayunas (FPG): esta prueba mide los niveles de glucosa en sangre después de ayunar durante toda la noche. La persona debe abstenerse de comer o beber (excepto agua) durante al menos 8 horas antes de la prueba. Se toma una muestra de sangre y, si el nivel de glucosa plasmática en ayunas es igual o superior a 126 miligramos por decilitro (mg/dL) (7,0 milimoles por litro [mmol/L]), es indicativo de diabetes.
  2. Prueba de tolerancia oral a la glucosa (OGTT): La OGTT mide los niveles de glucosa en sangre antes y dos horas después de consumir una bebida azucarada que contiene una cantidad específica de glucosa. Después de ayunar durante la noche, la persona bebe la solución de glucosa y se le extraen muestras de sangre antes y dos horas después del consumo. Si el nivel de glucosa en sangre es igual o superior a 200 mg/dl (11,1 mmol/l) dos horas después de beber la bebida, se sospecha la presencia de diabetes.
  3. Prueba de hemoglobina glicosilada (HbA1c): La prueba de HbA1c mide los niveles promedio de glucosa en sangre durante los últimos dos o tres meses. Proporciona una indicación del control de la glucosa a largo plazo. Si el nivel de HbA1c es igual o superior a 6.5% (48 mmol/mol), normalmente se considera un diagnóstico de diabetes.

Cabe señalar que un solo resultado positivo en cualquiera de estas pruebas no es suficiente para establecer un diagnóstico. En la mayoría de los casos, el diagnóstico de diabetes requiere pruebas confirmatorias repetidas en un día diferente.

Además, si las personas presentan síntomas clásicos de diabetes, como micción frecuente, sed excesiva, pérdida de peso inexplicable y fatiga, los profesionales de la salud pueden considerar el diagnóstico de diabetes basándose en estos síntomas, incluso si los niveles de glucosa en sangre no cumplen los criterios diagnósticos.

Es fundamental consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso, ya que este tendrá en cuenta los resultados de las pruebas, los síntomas y el historial médico individual para realizar un diagnóstico informado y proporcionar las estrategias de tratamiento adecuadas.

¿Cómo se diagnosticaba la diabetes en el pasado?

En el pasado, antes de que existieran pruebas médicas avanzadas, el diagnóstico de la diabetes se basaba principalmente en la observación de los síntomas y los signos clínicos. Los médicos examinaban cuidadosamente a los pacientes y evaluaban sus síntomas para realizar un diagnóstico preliminar. A continuación se indican algunos métodos comunes que se utilizaban en el pasado para diagnosticar la diabetes:

  1. Observación de los síntomas: Los médicos prestaban mucha atención a los síntomas clásicos de la diabetes, como la micción frecuente (poliuria), la sed excesiva (polidipsia), la pérdida de peso inexplicable y la fatiga constante. Estos síntomas se consideraban señales de alerta que podían indicar la presencia de diabetes.
  2. Prueba de orina dulce: Uno de los primeros métodos de diagnóstico consistía en probar la orina del paciente para detectar su dulzor. El exceso de azúcar en la orina, una característica de la diabetes, hacía que la orina tuviera un sabor dulce. Este método, conocido como “prueba de orina dulce”, se utilizaba para detectar la presencia de glucosa en la orina.
  3. Observación de hormigas o abejas: Algunos relatos históricos sugieren que los médicos colocaban la orina de un paciente cerca de un hormiguero o una colmena y observaban si los insectos se sentían atraídos por ella. La idea era que las hormigas o las abejas se sentirían atraídas por la orina dulce de las personas con diabetes debido a su alto contenido en azúcar.
  4. Prueba de sangre y orina: En la antigüedad, los médicos a veces probaban la sangre o la orina de los pacientes para detectar sabores inusuales o dulzura. Este método, conocido como “prueba”, era un intento rudimentario de identificar anomalías en los fluidos corporales.
  5. Examen físico: Los médicos evaluarían a los pacientes para detectar signos de pérdida de peso, debilidad general y otras manifestaciones físicas asociadas con la diabetes. También buscarían complicaciones secundarias, como infecciones cutáneas, heridas de curación lenta o problemas de visión, que podrían ser indicios de diabetes no controlada.

Es importante señalar que estos métodos de diagnóstico no eran precisos ni estaban validados científicamente, y a menudo se basaban en observaciones subjetivas. Con el tiempo, a medida que mejoró el conocimiento médico sobre la diabetes y las pruebas de laboratorio se hicieron más sofisticadas, el diagnóstico de la diabetes pasó a basarse en medidas objetivas basadas en los niveles de glucosa en sangre y en pruebas diagnósticas específicas, como se mencionó en la respuesta anterior.

Diabetes y azúcar Imagen de una cuchara y azúcar

¿Cuáles son los diferentes tipos de diabetes?

TExisten varios tipos de diabetes, cada uno con sus propias características y causas subyacentes. Los principales tipos de diabetes son:

  1. Diabetes tipo 1: La diabetes tipo 1, también conocida como diabetes insulinodependiente o diabetes juvenil, es una enfermedad autoinmune. Se produce cuando el sistema inmunitario ataca y destruye por error las células productoras de insulina del páncreas. Como resultado, el cuerpo no puede producir insulina, lo que provoca un aumento de los niveles de azúcar en sangre. La diabetes tipo 1 suele desarrollarse en la infancia o la adolescencia, pero puede aparecer a cualquier edad. Las personas con diabetes tipo 1 requieren terapia de insulina de por vida para sobrevivir.
  2. Diabetes tipo 2: La diabetes tipo 2, también llamada diabetes no insulinodependiente o diabetes del adulto, es la forma más común de diabetes. Se desarrolla cuando el cuerpo se vuelve resistente a los efectos de la insulina o no produce suficiente insulina para mantener niveles normales de azúcar en la sangre. La diabetes tipo 2 suele estar asociada a factores relacionados con el estilo de vida, como la obesidad, el sedentarismo y los hábitos alimenticios poco saludables. Suele aparecer en la edad adulta, pero el aumento de la prevalencia de la obesidad ha provocado que también se dé en personas más jóvenes.
  3. Diabetes gestacional: La diabetes gestacional se presenta durante el embarazo y afecta a algunas mujeres que no tenían diabetes antes de quedar embarazadas. Los cambios hormonales durante el embarazo pueden causar resistencia a la insulina, lo que lleva a niveles altos de azúcar en la sangre. Aunque la diabetes gestacional suele desaparecer después del parto, las mujeres que la han tenido tienen un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 más adelante en la vida. Además, esta afección supone riesgos tanto para la madre como para el bebé durante el embarazo y el parto.
  4. Prediabetes: La prediabetes es una afección en la que los niveles de azúcar en sangre son más altos de lo normal, pero aún no alcanzan los niveles de la diabetes. Es una señal de advertencia de que las personas corren el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro. Sin embargo, con cambios adecuados en el estilo de vida, como la pérdida de peso, una alimentación saludable y la actividad física regular, es posible prevenir o retrasar la progresión hacia la diabetes tipo 2.
  5. Otros tipos específicos: También existen tipos específicos de diabetes que tienen causas y características distintas. Entre ellos se incluyen las formas genéticas de diabetes, como la diabetes de inicio en la madurez en jóvenes (MODY) y la diabetes neonatal, así como la diabetes causada por determinadas afecciones médicas, como enfermedades pancreáticas o desequilibrios hormonales.

Es importante señalar que, si bien los anteriores son los principales tipos de diabetes, la clasificación y la comprensión de la diabetes siguen evolucionando a medida que los investigadores descubren nuevos subtipos y variantes de la enfermedad. 

¿Qué tipo de diabetes es peor?   

Comparar la gravedad de los diferentes tipos de diabetes no es sencillo, ya que cada tipo tiene sus propias características y posibles complicaciones. Es importante comprender que el impacto de la diabetes puede variar de una persona a otra, dependiendo de diversos factores, como la salud individual, las estrategias de control y el acceso a la atención médica.

Sin embargo, se puede decir que una diabetes mal controlada, independientemente del tipo, puede provocar complicaciones graves y tener un impacto significativo en la calidad de vida de una persona. Las complicaciones de la diabetes incluyen enfermedades cardiovasculares, daño renal, daño nervioso (neuropatía), problemas oculares (retinopatía) y mayor susceptibilidad a las infecciones.

La diabetes tipo 1 requiere tratamiento con insulina de por vida y un control estricto de los niveles de azúcar en sangre. Si no se trata o se controla de forma inadecuada, la diabetes tipo 1 puede provocar complicaciones agudas, como la cetoacidosis diabética (CAD), una afección potencialmente mortal que se caracteriza por niveles extremadamente altos de azúcar en sangre y acumulación de cetonas en la sangre.

La diabetes tipo 2, que es la forma más común, suele estar asociada a factores relacionados con el estilo de vida, como la obesidad y los hábitos alimenticios poco saludables. Sin embargo, la diabetes tipo 2 también se puede controlar eficazmente mediante cambios en el estilo de vida, medicamentos orales y, en ocasiones, terapia con insulina. Con un control adecuado, muchas personas con diabetes tipo 2 pueden lograr un buen control de sus niveles de azúcar en sangre y reducir el riesgo de complicaciones.

Es importante señalar que todos los tipos de diabetes requieren un control regular, el cumplimiento de los planes de tratamiento y un enfoque integral para controlar la enfermedad. Trabajar en estrecha colaboración con los profesionales de la salud, adoptar un estilo de vida saludable y seguir los tratamientos prescritos puede mejorar significativamente los resultados de las personas con diabetes, independientemente del tipo.

En general...

Reconocer las dificultades: explorar las complejidades de vivir con diabetes. Nuestra breve descripción general profundiza en el contexto histórico de la diabetes y ofrece información valiosa. Recomendamos encarecidamente realizar investigaciones adicionales y solicitar orientación a su proveedor de servicios médicos para cualquier pregunta específica que pueda tener.

Presentado por Fomat Médico