{"id":53139,"date":"2019-10-22T12:31:53","date_gmt":"2019-10-22T17:31:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.fomatmedical.com\/?p=12616"},"modified":"2019-10-22T12:31:53","modified_gmt":"2019-10-22T17:31:53","slug":"scorpion-venom-drug-tuberculosis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fomatmedical.com\/es\/blogs-updates\/scorpion-venom-drug-tuberculosis\/","title":{"rendered":"Investigadores de la Universidad de Stanford sintetizan veneno de escorpi\u00f3n para combatir las bacterias de la tuberculosis resistentes a los medicamentos."},"content":{"rendered":"<p>Un escorpi\u00f3n originario del este de M\u00e9xico podr\u00eda tener algo m\u00e1s que toxina en su aguij\u00f3n. Investigadores de la Universidad de Stanford y de M\u00e9xico han descubierto que el veneno tambi\u00e9n contiene dos compuestos que cambian de color y que podr\u00edan ayudar a combatir las infecciones bacterianas.<br \/>\nEl equipo no solo aisl\u00f3 los compuestos del veneno del escorpi\u00f3n, sino que tambi\u00e9n los sintetiz\u00f3 en el laboratorio y verific\u00f3 que las versiones creadas en el laboratorio mataban el estafilococo y las bacterias de la tuberculosis resistentes a los medicamentos en muestras de tejido y en ratones. Los hallazgos, publicados en la edici\u00f3n del 10 de junio de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, destacan los posibles tesoros farmacol\u00f3gicos que esperan ser descubiertos en las toxinas de escorpiones, serpientes, caracoles y otras criaturas venenosas.<br \/>\n\u201cEn t\u00e9rminos de volumen, el veneno de escorpi\u00f3n es uno de los materiales m\u00e1s valiosos del mundo. Producir un gal\u00f3n costar\u00eda $39 millones\u201d, afirm\u00f3 el autor principal del estudio, Richard Zare, quien dirigi\u00f3 el grupo de Stanford. \u201cSi se dependiera \u00fanicamente de los escorpiones para producirlo, nadie podr\u00eda pagarlo, por lo que es importante identificar cu\u00e1les son los ingredientes esenciales y ser capaces de sintetizarlos\u201d.\u201d<\/p>\n<p><strong>Orqu\u00eddeas<\/strong><br \/>\nZare trabaj\u00f3 con sus colegas en M\u00e9xico, entre ellos Lourival Possani, profesor de medicina molecular en la Universidad Nacional de M\u00e9xico, cuyos estudiantes capturaron ejemplares del escorpi\u00f3n Diplocentrus melici para su estudio.<br \/>\n\u201cLa recolecci\u00f3n de esta especie de escorpi\u00f3n es dif\u00edcil porque, durante el invierno y las estaciones secas, el escorpi\u00f3n se entierra\u201d, explic\u00f3 Possani. \u201cSolo podemos encontrarlo en la temporada de lluvias\u201d.\u201d<br \/>\nDurante los \u00faltimos 45 a\u00f1os, Possani se ha centrado en identificar compuestos con potencial farmacol\u00f3gico en el veneno de los escorpiones. Su grupo ya hab\u00eda descubierto anteriormente potentes antibi\u00f3ticos, insecticidas y agentes contra la malaria ocultos en el veneno de estos ar\u00e1cnidos. Cuando los investigadores mexicanos extrajeron el veneno de D. melici, un proceso que consiste en estimular la cola con suaves impulsos el\u00e9ctricos, observaron que el veneno cambiaba de color, pasando de transparente a marr\u00f3n, cuando se expon\u00eda al aire. Cuando Possani y su laboratorio investigaron este inusual cambio de color, encontraron dos compuestos qu\u00edmicos que creyeron responsables. Uno de los compuestos se volvi\u00f3 rojo al exponerse al aire, mientras que el otro se volvi\u00f3 azul. Para obtener m\u00e1s informaci\u00f3n sobre cada compuesto, Possani se puso en contacto con el grupo de Zare en Stanford, que tiene una gran reputaci\u00f3n en la identificaci\u00f3n y s\u00edntesis de sustancias qu\u00edmicas. Utilizando solo una peque\u00f1a muestra del veneno, los investigadores posdoctorales de Stanford Shibdas Banerjee y Gnanamani Elumalai lograron determinar la estructura molecular de los dos compuestos.<\/p>\n<p>\u201cSolo ten\u00edamos 0,5 microlitros de veneno para trabajar\u201d, dijo Zare, quien es profesor Marguerite Blake Wilbur de Ciencias Naturales en la Facultad de Humanidades y Ciencias de Stanford. \u201cEsto es diez veces menos que la cantidad de sangre que un mosquito chupa en una sola picadura\u201d.\u201d<br \/>\nA partir de las pistas obtenidas tras someter los compuestos a diversas t\u00e9cnicas de an\u00e1lisis qu\u00edmico, los cient\u00edficos de Stanford llegaron a la conclusi\u00f3n de que los ingredientes del veneno responsables del cambio de color eran dos benzoquinonas hasta entonces desconocidas, una clase de mol\u00e9culas en forma de anillo conocidas por sus propiedades antimicrobianas. Las benzoquinonas del veneno del escorpi\u00f3n parec\u00edan ser casi id\u00e9nticas entre s\u00ed.<br \/>\n\u201cLos dos compuestos est\u00e1n relacionados estructuralmente, pero mientras que el rojo tiene un \u00e1tomo de ox\u00edgeno en una de sus ramas, el azul tiene un \u00e1tomo de azufre\u201d, explic\u00f3 Banerjee.<br \/>\nEl grupo confirm\u00f3 las estructuras de los compuestos cuando, tras muchos intentos fallidos, aprendieron a sintetizarlos. \u2019Muchas de las reacciones que se escriben en el papel y que parecen funcionar no lo hacen realmente cuando se prueban en el laboratorio, por lo que hay que ser paciente y tener muchas ideas diferentes\u201c, afirm\u00f3 Shyam Sathyamoorthi, estudiante de doctorado en Medicina y Filosof\u00eda de Stanford, que dirigi\u00f3 los esfuerzos de s\u00edntesis.<\/p>\n<p><strong>Potencial farmacol\u00f3gico<\/strong><br \/>\nEl laboratorio de Zare envi\u00f3 un lote de benzoquinonas reci\u00e9n sintetizadas a Rogelio Hern\u00e1ndez-Pando, pat\u00f3logo del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud y Nutrici\u00f3n Salvador Zubir\u00e1n, en la Ciudad de M\u00e9xico, cuyo grupo prob\u00f3 la actividad biol\u00f3gica de los compuestos fabricados en el laboratorio. El grupo de Hern\u00e1ndez-Pando descubri\u00f3 que la benzoquinona roja era especialmente eficaz para eliminar la bacteria estafilococo, altamente infecciosa, mientras que la azul era letal tanto para las cepas normales como para las multirresistentes de la bacteria causante de la tuberculosis.<br \/>\n\u201cDescubrimos que estos compuestos mataban las bacterias, pero entonces surgi\u00f3 la pregunta: \u2018\u00bfTambi\u00e9n te matar\u00e1n a ti?\u2019\u201d, dijo Zare. \u201cY la respuesta es no: el grupo de Hern\u00e1ndez-Pando demostr\u00f3 que el compuesto azul mata las bacterias de la tuberculosis, pero deja intacto el revestimiento de los pulmones de los ratones\u201d.\u201d<\/p>\n<p>Possani afirm\u00f3 que las propiedades antimicrobianas de los compuestos podr\u00edan no haberse descubierto si el grupo de Zare no hubiera descubierto c\u00f3mo sintetizarlos, lo que permiti\u00f3 producirlos en mayores cantidades. \u201cLa cantidad de componentes del veneno que podemos obtener de los animales es extremadamente baja\u201d, explic\u00f3 Possani. \u201cLa s\u00edntesis de los compuestos fue decisiva para el \u00e9xito de este trabajo\u201d.\u201d<\/p>\n<p>Cient\u00edficos de Stanford y M\u00e9xico est\u00e1n planeando nuevas colaboraciones para determinar si los compuestos aislados del veneno pueden transformarse en medicamentos y tambi\u00e9n por qu\u00e9 est\u00e1n presentes en el veneno en primer lugar.<br \/>\n\u201cEs posible que estos compuestos no sean el componente venenoso del veneno\u201d, dijo Zare. \u201cNo tenemos idea de por qu\u00e9 el escorpi\u00f3n produce estos compuestos. Hay m\u00e1s misterios\u201d.\u201d<br \/>\nFuente: <a href=\"https:\/\/www.drugdiscoverytrends.com\/author\/stanford-university\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Universidad de Stanford<\/a><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Investigadores de la Universidad de Stanford y de M\u00e9xico han descubierto que el veneno de los escorpiones contiene dos compuestos que cambian de color y que podr\u00edan ayudar a combatir las infecciones bacterianas. Los potenciales tesoros farmacol\u00f3gicos que esperan ser descubiertos en las toxinas de escorpiones, serpientes, caracoles y otras criaturas venenosas podr\u00edan dar lugar a innumerables avances m\u00e9dicos.  <\/p>","protected":false},"author":3,"featured_media":53288,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[968],"tags":[],"class_list":["post-53139","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blogs-updates"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fomatmedical.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53139","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fomatmedical.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fomatmedical.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fomatmedical.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fomatmedical.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=53139"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fomatmedical.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53139\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fomatmedical.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/53288"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fomatmedical.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=53139"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fomatmedical.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=53139"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fomatmedical.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=53139"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}