{"id":53096,"date":"2017-04-27T10:01:49","date_gmt":"2017-04-27T15:01:49","guid":{"rendered":"https:\/\/fomatmedical.com\/?p=7288"},"modified":"2017-04-27T10:01:49","modified_gmt":"2017-04-27T15:01:49","slug":"exercise-vitamin-d-better-together-heart-health","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fomatmedical.com\/es\/blogs-updates\/exercise-vitamin-d-better-together-heart-health\/","title":{"rendered":"El ejercicio y la vitamina D son mejores juntos para la salud del coraz\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Investigadores de la Universidad Johns Hopkins informan que un an\u00e1lisis de las respuestas a encuestas y los registros m\u00e9dicos de m\u00e1s de 10,000 adultos estadounidenses durante casi 20 a\u00f1os sugiere que existe una relaci\u00f3n \u201csin\u00e9rgica\u201d entre el ejercicio y los buenos niveles de vitamina D en la reducci\u00f3n del riesgo de ataques card\u00edacos y accidentes cerebrovasculares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto el ejercicio como un nivel adecuado de vitamina D se han relacionado desde hace tiempo con la reducci\u00f3n del riesgo de enfermedades card\u00edacas, pero en un nuevo estudio \u2014que no est\u00e1 dise\u00f1ado para demostrar una relaci\u00f3n de causa y efecto\u2014 los investigadores analizaron la relaci\u00f3n entre estos dos factores de salud y su papel conjunto en la salud card\u00edaca. Sus hallazgos, publicados en la edici\u00f3n del 1 de abril de la revista The Journal of Clinical Endocrinology &amp; Metabolism, identificaron una relaci\u00f3n positiva y directa entre el ejercicio y los niveles de vitamina D en la sangre, lo que podr\u00eda aportar pruebas de que el ejercicio puede aumentar las reservas de vitamina D. Tambi\u00e9n descubrieron que la combinaci\u00f3n de ambos factores parec\u00eda tener un efecto mayor que cada uno de ellos por separado en la protecci\u00f3n del sistema cardiovascular. Los investigadores advierten que su estudio es observacional y que se necesitar\u00edan ensayos cl\u00ednicos a largo plazo y cuidadosamente controlados para establecer pruebas de causa y efecto. No obstante, el estudio respalda la idea de que la exposici\u00f3n a la vitamina D, conocida como \u201cvitamina del sol\u201d, y el ejercicio son indicadores de buena salud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn nuestro estudio, tanto el incumplimiento de los niveles recomendados de actividad f\u00edsica como la deficiencia de vitamina D eran muy comunes\u201d, afirma Erin Michos, doctora en Medicina, m\u00e1ster en Ciencias de la Salud, directora adjunta de Cardiolog\u00eda Preventiva y profesora adjunta de Medicina en el Centro Ciccarone para la Prevenci\u00f3n de Enfermedades Card\u00edacas de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins. \u201cLa conclusi\u00f3n es que debemos animar a las personas a moverse m\u00e1s en nombre de la salud card\u00edaca\u201d. Michos a\u00f1ade que exponerse unos minutos al d\u00eda a la luz solar en las estaciones que no sean invierno, llevar una dieta equilibrada que incluya pescado azul como el salm\u00f3n, junto con alimentos enriquecidos como los cereales y la leche, puede ser suficiente para proporcionar los niveles adecuados de vitamina D a la mayor\u00eda de los adultos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el an\u00e1lisis de los datos, los investigadores de Johns Hopkins utilizaron informaci\u00f3n recopilada previamente en el estudio Atherosclerosis Risk in Communities, financiado con fondos federales, que comenz\u00f3 en 1987 y en el que participaron 10 342 personas que inicialmente no padec\u00edan enfermedades card\u00edacas o vasculares. La informaci\u00f3n sobre los participantes se actualiz\u00f3 y se sigui\u00f3 hasta 2013, e incluy\u00f3 a adultos del condado de Forsyth, Carolina del Norte; Jackson, Misisipi; el \u00e1rea metropolitana de Minneapolis, Minnesota; y el condado de Washington, Maryland. Los participantes ten\u00edan una edad media de 54 a\u00f1os al inicio del estudio y el 57 % eran mujeres. El 21 % eran afroamericanos, y el resto de los participantes se identificaban como blancos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la primera visita, entre 1987 y 1989, los participantes informaron sobre sus niveles de ejercicio, que se compararon con las recomendaciones de la Asociaci\u00f3n Americana del Coraz\u00f3n (AHA) de m\u00e1s de 150 minutos semanales de ejercicio de intensidad moderada o 75 minutos semanales o m\u00e1s de intensidad vigorosa. Los investigadores utilizaron la informaci\u00f3n para clasificar el nivel de ejercicio de cada participante como adecuado, intermedio o deficiente. Las personas con niveles de ejercicio adecuados cumpl\u00edan las recomendaciones de la AHA, las que ten\u00edan niveles intermedios hac\u00edan ejercicio vigoroso hasta 74 minutos a la semana o ejercicio moderado menos de 149 minutos a la semana, y las clasificadas como deficientes no hac\u00edan ning\u00fan tipo de ejercicio. Alrededor del 60 % de los participantes ten\u00edan un ejercicio inadecuado en las categor\u00edas deficiente o intermedio. Los investigadores convirtieron el ejercicio en tareas equivalentes metab\u00f3licas (MET), una escala de intensidad de ejercicio utilizada por cardi\u00f3logos y otros m\u00e9dicos para evaluar la forma f\u00edsica. A continuaci\u00f3n, calcularon los niveles de actividad f\u00edsica multiplicando las MET por los minutos semanales de ejercicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al revisar los datos de la segunda visita de estudio de cada participante entre 1990 y 1992, los investigadores midieron los niveles de vitamina D en la sangre detectando la cantidad de 25-hidroxivitamina D. Cualquier persona con menos de 20 nanogramos por mililitro de 25-hidroxivitamina D se consideraba deficiente en vitamina D, y los niveles superiores a 20 nanogramos por mililitro se consideraban adecuados. El 30 % de los participantes presentaba niveles inadecuados de vitamina D.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la primera parte de su estudio, el equipo de Johns Hopkins demostr\u00f3 que los niveles de ejercicio se correspond\u00edan positivamente con los niveles de vitamina D en una relaci\u00f3n directa, lo que significa que cuanto m\u00e1s ejercicio se hac\u00eda, m\u00e1s altos parec\u00edan ser los niveles de vitamina D. Por ejemplo, las personas que hac\u00edan ejercicio adecuado ten\u00edan un nivel medio de 25-hidroxivitamina D de 26,6 nanogramos por mililitro, las que hac\u00edan ejercicio moderado ten\u00edan 24,4 nanogramos por mililitro y las que hac\u00edan poco ejercicio ten\u00edan 22,7 nanogramos por mililitro. Las personas que cumpl\u00edan los niveles de ejercicio recomendados en la visita 1 ten\u00edan un 31 % menos de riesgo de tener deficiencia de vitamina D en la visita 2. Sin embargo, los investigadores solo observaron esta relaci\u00f3n positiva entre el ejercicio y la vitamina D en personas de raza blanca, y no en afroamericanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la siguiente parte del estudio, descubrieron que los participantes m\u00e1s activos con los niveles m\u00e1s altos de vitamina D ten\u00edan el menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares en el futuro. A lo largo de los 19 a\u00f1os que dur\u00f3 el estudio, se produjeron 1800 eventos card\u00edacos adversos, entre los que se incluyen infartos, accidentes cerebrovasculares o muertes por enfermedades card\u00edacas o accidentes cerebrovasculares. Despu\u00e9s de ajustar los datos por edad, sexo, raza, educaci\u00f3n, tabaquismo, consumo de alcohol, presi\u00f3n arterial, diabetes, medicaci\u00f3n para la hipertensi\u00f3n, niveles de colesterol, uso de estatinas e \u00edndice de masa corporal, los investigadores descubrieron que las personas que cumpl\u00edan con los niveles de actividad recomendados y ten\u00edan niveles de vitamina D superiores a 20 nanogramos por mililitro experimentaban un 23 % menos de probabilidades de sufrir un evento cardiovascular adverso que las personas con poca actividad f\u00edsica y deficientes en vitamina D. Por otro lado, las personas que hac\u00edan ejercicio adecuado pero ten\u00edan deficiencia de vitamina D no presentaban un riesgo reducido de sufrir un evento adverso. En otras palabras, el beneficio combinado de tener niveles adecuados de vitamina D y ejercicio era mejor que cualquiera de los dos factores de salud por separado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, Michos se\u00f1al\u00f3 que la exposici\u00f3n al sol podr\u00eda no ser el \u00fanico factor que explica la relaci\u00f3n directa entre el ejercicio y los niveles de vitamina D, ya que la vitamina D producida por la piel tras la exposici\u00f3n al sol tiende a estabilizarse cuando el cuerpo produce la cantidad suficiente, y los niveles de estos participantes no mostraban signos de hacerlo. Seg\u00fan ella, esto apunta a que podr\u00eda haber alg\u00fan otro factor en el organismo que haga que la vitamina D y el ejercicio influyan positivamente en los niveles de ambos. Por ejemplo, las personas que hacen ejercicio tambi\u00e9n pueden tener otros h\u00e1bitos saludables que influyen en los niveles de vitamina D, como un menor porcentaje de grasa corporal y una dieta m\u00e1s saludable. Por otra parte, las personas que hacen ejercicio pueden tomar m\u00e1s suplementos vitam\u00ednicos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la disparidad racial que observaron, esto podr\u00eda significar que promover la actividad f\u00edsica podr\u00eda no ser tan eficaz para aumentar los niveles de vitamina D en los afroamericanos como en los blancos. Michos se\u00f1ala que las personas con piel m\u00e1s oscura producen vitamina D de manera menos eficiente despu\u00e9s de la exposici\u00f3n al sol, posiblemente debido a la mayor cantidad de pigmento melanina, que act\u00faa como un filtro solar natural. Los afroamericanos tambi\u00e9n tienden a tener niveles m\u00e1s bajos de 25-hidroxivitamina D en general, pero no parecen sufrir las mismas consecuencias, como fracturas \u00f3seas, que los blancos con niveles igualmente bajos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Michos advierte que las personas que cumplen con la cantidad diaria recomendada de 600 a 800 unidades internacionales al d\u00eda y que tienen niveles adecuados de vitamina D no necesitan tomar suplementos vitam\u00ednicos adicionales. \u201cM\u00e1s no es necesariamente mejor una vez que los niveles en sangre est\u00e1n por encima de los 20 nanogramos por mililitro\u201d, dijo Michos. \u201cLas personas con riesgo de padecer enfermedades \u00f3seas, depresi\u00f3n estacional u obesidad deben acudir al m\u00e9dico para que les mida los niveles de vitamina D y se aseguren de que son adecuados, pero para muchos, la mejor manera de garantizar unos niveles sangu\u00edneos adecuados de esta vitamina es exponerse al sol, llevar una dieta saludable, mantenerse activo y mantener un peso corporal normal\u201d. A\u00f1ade: \u201cSolo 15 minutos de luz solar en verano producen unas 3000 unidades internacionales de vitamina D, dependiendo de la latitud y la pigmentaci\u00f3n de la piel, lo que equivale a 30 vasos de leche. Solo aseg\u00farese de usar protector solar si planea estar al aire libre m\u00e1s de 15 minutos\u201d.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien los beneficios para la salud derivados de la actividad f\u00edsica regular son indiscutibles, a\u00fan no se han demostrado los beneficios de los suplementos de vitamina D para la salud card\u00edaca. Michos se\u00f1ala que un reciente ensayo cl\u00ednico aleatorio publicado en JAMA Cardiology no logr\u00f3 demostrar ning\u00fan beneficio cardiovascular con dosis altas de suplementos mensuales de vitamina D entre los participantes que viv\u00edan en Nueva Zelanda. Afirm\u00f3 que actualmente se est\u00e1n llevando a cabo estudios m\u00e1s amplios que incluyen poblaciones m\u00e1s diversas de pacientes y diferentes reg\u00edmenes de dosificaci\u00f3n y que, cuando se publiquen, proporcionar\u00e1n m\u00e1s informaci\u00f3n y orientar\u00e1n las recomendaciones para los pacientes.<\/p>\n<h6 style=\"text-align: justify;\">Fuente: http:\/\/www.biosciencetechnology.com\/news\/2017\/04\/exercise-and-vitamin-d-better-together-heart-health<br \/>\nFecha: 27\/04\/2017<\/h6>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Investigadores de la Universidad Johns Hopkins informan que un an\u00e1lisis de las respuestas a encuestas y los registros m\u00e9dicos de m\u00e1s de 10,000 adultos estadounidenses durante casi 20 a\u00f1os sugiere que existe una relaci\u00f3n \u201csin\u00e9rgica\u201d entre el ejercicio y los buenos niveles de vitamina D en la reducci\u00f3n del riesgo de ataques card\u00edacos...<\/p>","protected":false},"author":3,"featured_media":21660,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[968],"tags":[],"class_list":["post-53096","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blogs-updates"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fomatmedical.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53096","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fomatmedical.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fomatmedical.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fomatmedical.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fomatmedical.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=53096"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fomatmedical.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53096\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fomatmedical.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/21660"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fomatmedical.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=53096"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fomatmedical.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=53096"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fomatmedical.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=53096"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}